Vuestro peque intenta cerrar la cremallera de la mochila y, cuando se atasca, dice «Soy malísimo». En ese momento podéis reconocer lo que le ha costado y ayudarle a mirar la situación con más detalle. Quizá el problema está en encajar las dos piezas y, una vez hecho eso, puede subirla por sí mismo.
Reconoced lo que está sintiendo
Podéis decir: «Te ha dado rabia que se atasque. Vamos a ver qué parte cuesta». Después, ofreced una ayuda concreta: sujetar la mochila, mostrarle el primer paso o hacer una pausa. Dejad que os indique si quiere seguir intentándolo o prefiere retomarlo más tarde.
Nombrad lo que hizo y lo que le ayudó
Al terminar, un comentario concreto puede ayudarle a reconocer sus propios recursos: «Me pediste que sujetara la mochila y así pudiste subir la cremallera». Pedir ayuda, cambiar de estrategia o decidir parar son maneras de afrontar una dificultad.
Un pequeño recuerdo para otra ocasión
Una vez a la semana, si le apetece, elegid juntos un momento que quiera recordar. Puede dibujarlo, contarlo o escoger una foto. Preguntadle qué le ayudó y qué querría probar la próxima vez. Podéis empezar por algo que él considere importante, aunque desde fuera parezca pequeño.
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