Cómo hacer el recreo más inclusivo: opciones para jugar, observar y descansar

Cuatro niños corren juntos por un prado.

Un niño puede pasar el recreo solo porque disfruta de ese rato o porque quiere jugar con otros y no encuentra cómo empezar. Antes de intervenir, observad qué ocurre cuando se acerca a un juego, cómo responde si alguien le invita y qué os comunica sobre sus preferencias.

Preparad un panel de propuestas

Colocad en un lugar accesible un panel con cuatro o cinco opciones que estén realmente disponibles. Por ejemplo: circuito de movimiento, juego de pelota, dibujo con tizas, juego tranquilo y espacio de descanso. Usad pictogramas o fotos que el alumnado reconozca. Antes de salir, mostrad dónde está cada actividad y a quién se puede pedir ayuda.

Facilitad la entrada al juego

Un adulto puede iniciar una propuesta voluntaria y explicar en voz alta o con apoyos visuales cómo sumarse. Por ejemplo, en el circuito se puede participar haciendo el recorrido, señalando por dónde seguir o colocando materiales. Practicad con el grupo cómo invitar y dad tiempo para que cada niño decida.

Observad si aparecen nuevas posibilidades

Tras varios recreos, revisad si los niños encuentran una actividad que les interesa, si pueden cambiar de opción y si tienen a quién acudir cuando quieren incorporarse. Si una propuesta apenas se usa, preguntad qué cambiarían y probad un ajuste pequeño antes de añadir más actividades.

La guía de inclusión de INAYA

La guía reúne propuestas para infantil y primaria, ejemplos de aula y preguntas para identificar qué está dificultando la participación. Ver la guía completa en Payhip.

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